¿ENGORDA LA GRASA?

Es el tema en el que más hincapié hago cuando se trata de cambiar hábitos alimenticios y patrones erróneos sobre alimentación. Se tiene asumido por defecto que la palabra grasa es perjudicial y que engorda. Voy a darte una serie de motivos para que veas a las grasas como algo no sólo positivo en tu alimentación, sino como IMPRESCINDIBLE.

Entonces, ¿engordan las grasas?

Nada más lejos de la realidad, y como siempre digo, las grasas SON VIDA. Sin ellas no podemos sobrevivir y su deficiencia nos causa muchísimos problemas que pueden verse hoy día en la sociedad. Estamos hechos de grasa y proteínas básicamente, y sin embargo se tiende a demonizarla a la grasa, gran error. Como comenté en un post previo (al final de este post te dejo el enlace), la utilidad de las grasas es de vital importancia y ni mucho menos deben relegarse a la posición en la que están hoy día.

Si nuestro organismo necesita grasa para fabricar hormonas, reforzar y formar las membranas celulares, absorber vitaminas correctamente, suministrar combustible al cerebro y otras muchas funciones imprescindibles, qué sentido tiene retirarlas de nuestra dieta o reducirlas a un porcentaje ínfimo de las calorías.

Con todo este ‘trabajo’ que tiene que hacer el organismo con las grasas, hay que entender que no es posible engordar consumiendo mucha grasa si está centrado en él. El problema viene cuando se juntan las dos siguientes situaciones que generan acumulación innecesaria de grasa y como consecuencia ganancia de peso.

Por un lado, la grasa debe de ser la fuente principal de combustible de nuestro organismo y el principal macronutriente a consumir. Sin embargo, las grandes cantidades de hidratos de carbono que se consumen junto con el consumo de grasa llevan al organismo a sobrecargarse con energía que no necesita y acaba acumulando. Recuerda que cuando el cuerpo no sabe qué hacer con algo lo guarda, y dónde es evidente.

Y por otro lado, el consumo de grasas inadecuadas como aceites quemados que han sido calentados, embutidos, grasas lácteas muy perjudiciales o aceites refinados, no solo no pueden ser aprovechadas por el organismo sino que le generan un problema al tener que manejar tanta toxicidad.

¿Qué grasas son buenas?

Las grasas provenientes de las semillas, de aceites crudos prensados en FRÍO, los frutos secos, las grasas saturadas IMPRESCINDIBLES del aceite de coco o del cacao puro, el omega 3 proveniente de algas o de pescados y la yema de huevo son excelentes fuentes de grasas que nuestro organismo puede utilizar y por tanto no necesita ‘guardar’.

Aquí te dejo un enlace de un post sobre la importancia de consumir grasa.