HÁBITOS SALUDABLES

A continuación voy a describirte una serie de hábitos que son muy útiles para mejorar tu salud y permitir que tu cuerpo recupere un estado óptimo. Además, son muy simples de aplicar en tu día a día para que formen parte de tus rutinas y así puedas deshacerte de viejos patrones que te agotan y perjudican tu salud consciente o inconscientemente.

Tu prioridad es descansar

Puedes comer y nutrirte de la mejor manera posible, estar con el nivel de hidratación óptimo en tu cuerpo, hacer ejercicio o controlar el estrés mejor que nadie, pero si no descansas, todo se viene abajo. Descansar y dormir bien debe ser tu primera prioridad cuando se trate de mejorar la salud. Todo comienza con el reinicio del organismo durante la noche, tu cuerpo se ‘prepara’ literalmente para afrontar el día siguiente y es vital que descanses, que duermas las horas que tu cuerpo necesite, sean 5 o sean 8. Cuando dormimos nuestro organismo gestiona y planifica las funciones que va a llevar a cabo a partir de que nos levantemos, regenera a nivel celular, forma proteínas, moviliza las toxinas para excretarlas en el proceso de limpieza que comienza por la mañana, etc. Solo tienes que ver lo ralentizado que funciona todo cuando no duermes, es ir en contra de la naturaleza, por eso el número uno de los hábitos saludables es dormir y descansar.

Planifica tus comidas

El desorden y la poca o nula planificación lleva a las personas a improvisar en la vida, mucho más cuando se trata de la alimentación. La prisa y la facilidad de comer algo rápido, que casi siempre es comida basura ya sea un bocadillo, una bolsa de patatas o una simple hamburguesa, hace que convirtamos en un hábito comer mal y rápido. Planificar la noche anterior las comidas del día siguiente nos permite tomar mejores decisiones en función de cómo va a ser nuestro día ya que vemos con perspectiva que necesitamos y cómo podemos introducirlo en nuestro horario laboral. Si tomamos la decisión de qué vamos a comer en el momento de más hambre el resultado va a ser un deseo más que una necesidad y una mala alimentación agota, literalmente, tu organismo.

Bebe tu comida y mastica tu bebida

Cuando leí esta frase por primera vez hace tiempo me encantó. No somos conscientes de la importancia de masticar correctamente. Beber tu comida significa que la has masticado lo suficiente como para que tu sistema digestivo tenga que hacer el mínimo esfuerzo, resultando en mejores digestiones, menos esfuerzo, menor secreción de jugos gástricos y demás procesos que agotamos innecesariamente. Por otro lado, al masticar correctamente y no tragar sin apenas tratar la comida en la boca permitimos que nuestro cuerpo segregue hormonas relacionadas con la saciedad, permitiendo que nos sintamos hinchados mucho antes sin necesidad de comer tanto. A la larga esto se traduce en menor ingesta de alimentos y por lo tanto más salud.

En el otro extremo tenemos la parte que tiene que ver con ‘masticar la bebida’. Es vital que todo líquido que consumamos de varias vueltas en nuestra boca para permitir que nuestros enzimas bucales y demás sustancias se mezclen y llegue a nuestro estómago en condiciones. Beber directamente sin hacer esto es una barbaridad que desgraciadamente se repite en la mayoría de las personas, mucho más si dicha bebida está cargada de azúcares.

Respira

Todo lo que haces en la vida involucra a tu respiración si lo piensas detenidamente. Cuando lloras tu respiración se modifica, cuando estás agobiado tu respiración se modifica, cuando estás riéndote tu respiración se modifica, cuando haces ejercicio tu respiración se modifica, y así podría hacer una larga lista. Respirar es fundamental. Tómate ciertos momentos a lo largo del día para parar y coger aire profundamente llenando la barriga lentamente para posteriormente expulsar ese aire hasta que tu barriga se vacíe y presione tu diafragma. El resultado de esto es devolverte a la realidad. Cuando paras, cierras los ojos y respiras de esta manera, no solo calmas tu mente y tu cuerpo, sino que tus sentidos se ven aumentados. Haz la prueba y verás como tras unos segundos con los ojos cerrados y una respiración profunda eres capaz de tener más claridad visual, has vuelto al momento presente en lugar de vivir en el pasado o en el futuro, evitando general estrés y por tanto cortisol. Respira.

Prepara tu cuerpo para dormir

Quizá sea el mayor error que se comete cuando tiene que ver con hábitos y es que casi nadie prepara su cuerpo para dormir. Como he dicho antes dormir es el número uno en esto de empezar a mejorar la salud. Necesitas preparar tu cuerpo para dormir sí o sí, y hacerlo debe ser un hábito planificado en tu rutina. Antes de dormir debes decírselo a tu cuerpo, reduce la exposición a la luz, no mires aparatos electrónicos que estimulan muchísimo tu cerebro, lee una hora antes para relajarte y entonces, ve a dormir. Mucha gente se duerme por puro cansancio, pero se despiertan a lo largo de la noche y esto es normal. Tu cerebro está a muchas revoluciones y lo has mandado a dormir porque estás agotado y lo normal es que te despiertes cuando un parón le haya sido suficiente. De la otra manera, si preparas tu cuerpo una hora antes de dormir, cuando llegue el momento tu cerebro estará muy relajado y tu mente no estará a tantas revoluciones.

Pon en práctica todos estos hábitos y verás como muchos de los problemas relacionados con la salud que puedas tener, como cansancio, problemas digestivos o similares, van mejorando con el paso del tiempo. Planifica tu día o tu día lo hará por ti.

Aquí te dejo un enlace a un vídeo sobre cómo eliminar el cansancio.