Posiblemente sea una de las cuestiones más debatidas en cuanto a lo se refiere a nutrición. Por ello, voy a darte una serie de motivos por los cuales considero, o no, un problema el consumo de leche.

¿Es sano tomar leche?
En primer lugar, habría que comentar el tema del calcio. Siempre nos han convencido de que la principal fuente de calcio es la leche y que sin su consumo poco más que tendríamos problemas para obtener este mineral. Nada más lejos de la realidad, tomar leche no sólo no mejora nuestros huesos y no aporta calcio, sino que hace todo lo contrario. Debido a la acidez que provoca en nuestra sangre (descenso de nuestro pH sanguíneo, obliga al organismo a utilizar las sales de nuestros huesos para contrarrestar dicha acidez, desmineralizando. Es decir, cada vez que consumes leche pierdes calcio, literalmente. Por otro lado, el ratio calcio-fósforo-magnesio que presenta la leche imposibilita una correcta absorción de tan famoso mineral.
¿Cúanto calcio tiene la leche?
La realidad es que esta pregunta es algo engañosa dado que como acabamos de comentar, no es cuestión de cuanto calcio tiene la leche sino del que acaba robando al organismo. De media suele contener unos 120mg por cada 100ml, lo cual no estaría nada mal sino fuera por sus efectos negativos en nuestro organismo. El problema viene cuando automáticamente asociamos el aporte de calcio al consumo de leche sin dejar espacio a otros alimentos ricos en este mineral. Esta creencia hace que una persona ni siquiera contemple un aporte de calcio de otras fuentes y que cuando lo busque tenga dificultades para asociar rápidamente qué alimentos debe consumir para su obtención. Es muy recurrente encontrar a personas que se sienten perdidas cuando se trata de aportar calcio mediante otra fuente distinta a los lácteos.
Con qué reemplazar el calcio de la leche
Existen muchísimos alimentos ricos en calcio de origen vegetal que son los grandes olvidados. Desde las almendras que contienen el doble de calcio en la misma cantidad que la leche, las espinacas, la propia soja o el sésamo, que contiene hasta 10 veces más calcio que la leche son grandes alternativas, mucho más si tenemos en cuenta que estos alimentos aparte de aportarnos el calcio que necesitamos nos nutren verdaderamente en lugar de robarnos nuestro calcio.
Aquí hay que tener en cuenta dos aspectos fundamentales, no solo aportamos calcio en cantidades más altas que con la leche, sino que además evitamos la desmineralización ya que estos alimentos como el sésamo, las almendras o las espinacas permiten alcalinizar nuestra sangre y por tanto reducir la pérdida de calcio. La diferencia es muy grande. Primero debemos fijarnos en cómo dejar de perder calcio y después en reponerlo, siempre debemos ir al origen y no tratar el síntoma. Si tienes problemas de calcio, busca primero cómo se pierde y no cómo aportarlo.
¿Cuál es la proteína de la leche?
En tercer lugar, nos encontramos con el problema que presenta su proteína. La leche contiene en su mayoría la proteína caseína, la cual inactiva los propios ácidos gástricos destinados a su digestión por lo que acaba provocando que ésta sea incompleta. Cuando la proteína se absorbe acaban provocando una reacción del sistema inmune. Es por ello que muchos niños segregan mucha cantidad de mocos.
Por otro lado tenemos su grasa, la cual provoca inflamación y procesos alérgicos. Además, el colesterol presente en la leche sigue ahí incluso cuando se toma desnatada, aunque esté en menor cantidad.
Junto a todo esto podríamos hablar también de las hormonas, antibióticos o tóxicos que contiene la leche. En definitiva, el consumo de leche animal nos aporta más problemas que beneficios y acaba siendo muy perjudicial a la larga. Siempre podemos optar por consumir bebidas vegetales que nos aportan más calcio en la mayoría de los casos y son una gran alternativa para no modificar nuestro desayuno demasiado.