No hay que olvidar que el alcohol no deja de ser una droga, por mucho que su consumo esté más que acomodado de cierta manera en la sociedad. Tiene efectos devastadores dentro de nuestro organismo mucho más allá de los visibles que se manifiestan como consecuencia de su consumo.

¿Por qué es malo el alcohol?
El alcohol actúa como depresor del sistema nervioso central y como consecuencia ralentiza los procesos llevados a cabo por el cerebro. Un porcentaje del alcohol es absorbido a través del estómago pasando rápidamente a la sangre por lo que su actuación es bastante rápida, y como consecuencia sus perjuicios. El hígado es el encargado de procesarlo y cuando recibe más cantidad de la que es capaz de ir gestionando se sobrecarga y sus células, los hepatocitos, sufren e incluso pueden llegar a morir por la toxicidad que no son capaces de soportar. Otros órganos como el riñón también sufren, incluso el sistema circulatorio sobrepasa su capacidad por la alta toxicidad en sangre.
El alcohol afecta sobre todo a corto plazo al cerebro, los síntomas son muy evidentes con pérdida de la coordinación, la atención o la memoria. Ya no es solo cuestión de cuántas neuronas mueren al beber alcohol, como mucha gente suele preguntar, el alcohol tiene una gran potencia deshidratadora, por lo que un órgano tan vital como el cerebro se ve muy afectado. Es por ello por lo que el organismo pide mucha agua horas después de consumir grandes cantidades de alcohol para rehidratarlo, entre otras cosas.
Cómo beber alcohol sin engordar es otra de las cuestiones que más suelo abordar, recordemos que el alcohol es puro azúcar, fermentado o destilado, y por tanto la ganancia de grasa es casi inmediata dado que su metabolización no es posible. No pasa nada si se consumen pequeñas cantidades dentro de una dieta bien estructurada, pero como normal general no debe consumirse si se pretende perder grasa, sobre todo. Da igual cual bebida alcohólica tenga menos azúcar o engorda menos, el problema aquí es la rapidez con la que el organismo convierte el alcohol en grasa.
¿Cómo afecta el alcohol a tu organismo?
En el momento en el que el alcohol entra en nuestro organismo se produce un descenso de nuestra energía inmediatamente. No hay que olvidar que somos energía, toda sustancia que haga descender nuestra vibración nos hará sentirnos intoxicados y cansados, si no ahora en un futuro próximo. Nuestro esófago puede sufrir quemaduras tanto por el alcohol en sí como por la inhibición de las NCNA, unos neurotransmisores que regulan la apertura y cierre del esfínter esofágico que si permanece abierto acaba provocando hernia de hiato u otras patologías. Como he dicho antes, parte del alcohol se absorbe a nivel estomacal provocando una situación de emergencia al no pasar por el proceso digestivo normal. Nuestro hígado se sobrecarga, nuestra sangre se acidifica y nos desmineralizamos, entre otras cosas. Como puedes ver son numerosas las razones si te preguntas por qué no tomar alcohol.
Puede que hayas escuchado alguna vez que es beneficioso consumir un vaso de vino con la comida por los antioxidantes o porque ayuda a digerir la fibra, son nimiedades comparado con la cantidad de problemas que causa a nivel interno, un sinsentido más.
¿Cómo reducir los efectos del alcohol?
Existen ciertas maneras de reducir los efectos del alcohol en nuestro organismo. Su impacto va a depender en gran medida de nuestras características como peso o capacidad para procesarlo o qué hayamos consumido antes o durante su ingesta. No existe un consumo de alcohol sin perjuicios, aquí las respuestas a por qué beber alcohol es malo o qué bebida alcohólica hace menos daño al hígado son evidentes.
Podemos ralentizar su entrada en sangre mediante el consumo de alimentos como frutos secos antes de su consumo u durante el mismo, lo que es una pena ya que desaprovechamos los beneficios de estos, pero al menos evitamos una sobrecarga hepática rápida. También podemos consumir ciertas sustancias como la silimarina, presente en el cardo mariano, la cual protege al hígado y ayuda a su reparación por lo que nos es de gran de ayuda. Beber mucha agua es fundamental, si el alcohol deshidrata como comentaba anteriormente, consumir agua se hace indispensable.
También suelen preguntarme cómo beber alcohol sin perder músculo y es algo difícil ya que los desajustes internos son grandes. El rendimiento deportivo se ve muy afectado, los músculos sufren y se puede ver claramente que si se consume alcohol de manera regular ya no sólo afecta a la pérdida muscular sino a la calidad y rendimiento físico en entrenamientos posteriores.
Creo que son motivos más que suficientes como para tener claro por qué no consumir alcohol o al menos reducir su consumo de manera únicamente esporádica. Solo he comentado lo que sucede a nivel físico en el organismo, pero está bastante claro que en la mayoría de las ocasiones los daños son mucho más perjudiciales por todo lo que conlleva su consumo a nivel social.