NARANJAS: UN VENENO NATURAL

¿Quién de nosotros no ha tomado un zumo de naranja en el desayuno? Pues es una de las peores cosas que podemos hacerle a nuestro hígado. Nuestro cuerpo requiere de dos cosas nada más levantarse: agua y vitamina C.

La primera la aportamos fácilmente con un vaso de agua pero la segunda en la mayoría de casos no lo hacemos bien dado que, o no tomamos fuentes de vitamina C o la obtenemos de naranjas, en general.

¿Qué es la vitamina C?

La vitamina C es una vitamina hidrosoluble (se disuelve en agua) por lo que no se acumula en el organismo ya que podemos eliminar su exceso (rara vez existe un exceso de ella) a través de la orina. Sirve para la formación de colágeno, de los vasos sanguíneos, los cartílagos, refuerza el sistema inmune y es un potente antioxidante que contrarresta los radicales libres que son las sustancias que nos oxidan. También es primordial en la absorción del hierro ya que permite su conversión cuando éste se encuentra en un estado no absorbible.

¿Por qué debemos evitar la vitamina C de la naranja?

El organismo requiere de vitamina C a primera hora del día de la manera más rápida posible. La estructura de la vitamina C de la naranja es secundaria, es decir, se encuentra en una forma que no es utilizable por el organismo a menos que se modifique, por lo que obligamos al hígado a reconvertirla en primaria para poder ser utilizada por el cuerpo lo antes posible. Esto conlleva un trabajo excesivo por parte del hígado a primera hora del día, sobrecargándolo.

Entonces, ¿son malas las naranjas por la noche?

Todo alimento que contenga vitamina C debe ser consumido durante la primera mitad del día ya que es cuando se realizan las funciones relacionadas con dicha vitamina. Tomar naranjas por la noche es un error debido a que indican al organismo que es momento de limpiarse, función que se realiza por la mañana. Por lo tanto estaríamos contraponiendo dos procesos opuestos en el organismo, no realizándose correctamente ninguno. Por otro lado, el consumo de vitamina C por la noche dificulta la conciliación del sueño.

Por otro lado, ¿engordan las naranjas?

Dado que la naranja es un potente vasodilatador, lo que produce en nuestro cuerpo es una ralentización de la circulación de la sangre, lo que acaba provocando varices, piernas hinchadas y todo tipo de problemas circulatorios si su consumo es habitual. Debido al gran contenido de azúcar que contienen los zumos de naranja es un alimento para nada recomendable y que solo favorece la ganancia de peso y problemas hepáticos. La conclusión es que las naranjas no son para nada buenas para la salud.

¿Estriñen las naranjas?

La respuesta es no. Su alto contenido en ácido cítrico disuelve las heces acumuladas. Puede ser útil en este tipo de situaciones, pero dados todos los perjuicios que causa en el organismo no compensa su consumo por un beneficio tan bajo y específico.

¿Por qué fruta se puede sustituir a la naranja?

Lo correcto sería tomar una fuente distinta de vitamina C de fácil utilización por parte del organismo en el desayuno, como podría ser la fresa, el limón, el kiwi (tomar un kiwi equivale a tomar dos naranjas en cuanto a vitamina C) o el tomate, entre otros. Otra opción sería tomar cualquiera de estas fuentes antes del zumo de naranja, dejando un espacio de 5-10 minutos entre ellos.