La soja es una legumbre con muchísimas propiedades y características que la diferencian de prácticamente el resto de los alimentos vegetales, pero su consumo debe acondicionarse para aprovecharnos de ellas en lugar de salir perjudicados. Es uno de los alimentos más consumidos en Asia y su consumo está aumentando en Europa en los últimos años, sobre todo como alternativa a la leche animal.

Propiedades de la soja
La soja es un alimento muy rico en proteínas y además tiene un aminograma completo, es decir, no es necesario mezclarla con ningún otro alimento para formar proteínas. Es fuente de minerales como calcio, hierro, fósforo magnesio o zinc, de vitaminas del grupo B como la B1, B2 y B6, es rica en ácidos grasos poliinsaturados omega 3 y apenas contiene hidratos de carbono, algo muy importante. Contiene isoflavonas, fitoestrógenos de origen vegetal que dentro de nuestro organismo imitan a los estrógenos y que son de gran ayuda, sobre todo en mujeres. Las isoflavonas pueden actuar con acción tanto estrogénica como antiestrogénica en función de las necesidades del organismo, lo que les confiere unas características más que interesantes. Las calorías de la soja no son elevadas dado que la casi ausencia de hidratos de carbono y la baja cantidad de grasas hacen que prácticamente provengan de sus proteínas, la soja contiene alrededor de 350kc por cada 100gr, y dado que es mucha cantidad, no es habitual llegar a ese consumo.
Beneficios de la soja
Sin duda estamos hablando de un alimento del cual podemos destacar varios beneficios, como he descrito anteriormente. Por encima de cualquier otra característica, dentro de los beneficios de la soja destacaría el hecho de que al consumirla no proporciona prácticamente hidratos de carbono, que como he comentado muchas veces son los principales causantes de toxicidad en el organismo. Al consumir grasas y proteínas exclusivamente es una buena opción además de aportar todos los minerales y vitaminas que he comentado, recordemos que es una gran fuente de calcio que suele pasar desapercibida. También es importante su aporte en isoflavonas, pero esto está condicionado a ciertas situaciones para aprovechar al máximo su efecto. Encontramos otro componente dentro de esta legumbre como es la lecitina de soja. A pesar de ser utilizada como emulsionante, la lecitina de soja es una gran aliada contra el colesterol, permitiendo convertirlo en colesterina y así poder ser fácilmente excretado si es necesario.
Aspectos negativos de la soja
Es aquí donde prácticamente nadie tiene en cuenta lo siguiente: la soja es un almidón complejo que crea sulfuro en nuestro organismo, lo que acaba consumiendo el hierro y por tanto el oxígeno. Puede actuar como un plástico dentro de nuestro organismo impidiendo la absorción de minerales como el calcio o el hierro, o más importante, la absorción de oxígeno por parte de las células. Esto se traduce en una acidificación sanguínea con la consiguiente falta de energía y agotamiento.
Lo importante aquí es que, a pesar de este aspecto negativo, el consumo de soja necesario para tales efectos debe ser algo elevado y a diario, por lo que no hay problema en consumir pequeñas cantidades diarias que aporten los beneficios que posee la soja sin llegar a causar perjuicios. Por poner un ejemplo, la carne es altamente tóxica, acidifica la sangre, provoca putrefacción en nuestro sistema digestivo aparte de su difícil digestión y un sinfín de problemas. Sin embargo, su consumo habitual está altamente considerado como necesario y no genera tanto impacto mental como algo perjudicial. Al igual que la carne, en este sentido claro, la soja debe consumirse en pequeñas cantidades y si es posible esporádicamente. No hay problema alguno en consumir un vaso de bebida de soja al día o consumir tofu en la comida.
Qué tipos de soja hay y cómo consumirlos
Cómo consumir soja es otro aspecto importante. La soja puede ser consumida de distintas maneras dado que es un alimento bastante versátil. Desde bebidas vegetales a partir de esta legumbre, en forma de tofu (semillas de soja, agua y coagulante, normalmente un alga), en forma de tempeh (soja fermentada) o simplemente consumida como cualquier otra legumbre ya sea al vapor o cocida. Esto permite adaptar su consumo a cualquier momento del día ya que se puede sustituir la leche animal por un vaso de bebida vegetal de soja, la carne o pescado por tofu o tempeh, o el habitual consumo de garbanzos, lentejas o alubias por soja como tal.
Por otro lado, también encontramos la soja texturizada. Se extrae la proteína de la soja y se concentra, permitiendo hacer una masa que se vende en forma de soja texturizada la cual sirve para hacer cualquier tipo de alimento como hamburguesas, por ejemplo.
Aquí hay que tener en cuenta que no deja de ser una legumbre, por tanto, el momento del día en el que sea consumida también es importante. No es lo mismo consumirla al mediodía con nuestro sistema digestivo a pleno rendimiento que por la noche, cuando nuestro organismo está bastante agotado y no debemos de olvidar que las legumbres conllevan una digestión algo complicada. Personalmente, considero que la mejor soja es aquella que se pone a remojo y se consume sin ser calentada, en una ensalada fría o simplemente germinada. También es buena opción consumir soja al vapor que respeta algo más las características naturales del alimento.
También debe tenerse en cuenta que lo ideal es consumir soja orgánica o ecológica para evitar el consumo de pesticidas, herbicidas y que haya sido modificada genéticamente, algo bastante común hoy en día por desgracia. Dónde comprar harina de soja es algo que también me suelen preguntar bastante, puedes encontrar soja en esta misma página, tanto como legumbre como en forma de soja texturizada.